Hoy, para variar nos hemos levantado con una
mala noticia económica, el déficit de la economía española es del 8,51 % del
PIB, más de lo que nos esperábamos, y
esto “obligará” al gobierno a seguir recortando prestaciones sociales y
subiendo los impuestos.
A ellos les parecerá muy lógico, pero yo creo
que si nos siguen recortando vamos a ir a peor.
Cada vez tenemos menos dinero, esto influye
en el consumo, es de cajón que si hay menos dinero se consume menos, por tanto
muchas empresas, que ya están tiritando, verán disminuir sus ingresos.
¿Y qué hacen entonces? Lo que se está
haciendo en España desde que comenzó la
crisis , bajar los sueldos, o tramitar
un ERE, un respiro temporal en forma de reducción de gastos pero, que a la larga, no está dando ningún resultado, cuanto más gente está desempleada o ve reducidos sus ingresos, menos consume y
si se compra menos lógicamente se vende menos, y así sucesivamente. O, como
dice una amiga mía, que la linde se acaba y el tonto sigue.
Esto lo tuvo muy claro en su día Henry Ford
que cuando su fábrica de coches se encontraba al borde de la bancarrota no
recurrió a ERES,
ni recortó prestaciones sociales, ni cerró: decidió subir el sueldo
a sus empleados, llegando a ofrecer más del doble de lo que ofrecía la
competencia, y no lo hizo por generosidad, sino porque sabía que, a la larga,
ese coste que le suponía subir los salarios redundaría en un incremento del
consumo y por tanto una mejora de la economía.
El problema es que las
empresas no venden, pues ¿por qué no buscar ideas para incrementar los ingresos
en vez de seguir recortando los gastos?
¿No podría nuestro
gobierno tener esto en cuenta y buscar soluciones creativas y que no nos
ahoguen más?
